Columna de Opinión
Conducir no tiene género: el nuevo motor del transporte en Chile
Fernando Villarino, gerente general de Viggo, analiza y releva la presencia femenina en las operaciones logísticas en un rubro como el transporte, uno de los sectores con mayor presencia masculina.
Este domingo 8 de marzo de 2026, al conmemorar el Día Internacional de la Mujer, resulta necesario reflexionar sobre una transformación silenciosa, pero imparable que recorre nuestras calles y carreteras. Lo que hace una década era una excepción, hoy es una realidad que sostiene la operatividad de nuestro país: la creciente presencia de mujeres en la conducción profesional de camiones y buses.
Históricamente, el rubro del transporte ha sido uno de los sectores con mayor presencia masculina. Sin embargo, la industria se enfrentó a un desafío crítico: un déficit estructural que, a fines de 2025, ya superaba las 6.000 vacantes de conductores profesionales. Ante esta escasez de relevo generacional, las mujeres no solo han sido la respuesta a una necesidad logística, sino que han llegado para elevar el estándar de la actividad.
La incorporación femenina ha permitido suplir en parte la baja de conductores, demostrando una pericia técnica y una responsabilidad al volante que hoy los datos respaldan. Las conductoras en sistemas como Red Movilidad ya superan las 2.400 profesionales —un aumento histórico superior al 140% en los últimos años—, destacándose por indicadores sobresalientes en seguridad vial, cuidado de las máquinas y trato al usuario.
Este cambio de paradigma no ha ocurrido por azar. Es el resultado de una convicción gremial y de iniciativas público-privadas como "Más Mujeres al Volante". Este programa ha sido fundamental para derribar barreras de entrada, entregando capacitación técnica y herramientas de empleabilidad a mujeres que, en muchos casos, son el principal sustento de sus hogares. Ver a una mujer operar un camión de alto tonelaje, un bus eléctrico en Santiago o un bus transportando personal en una faena minera ya no es una novedad; es el símbolo de una industria que se moderniza y se hace más eficiente a través de la equidad.
Como gerentes y líderes del sector, nuestra tarea no termina con la contratación. El desafío para este 2026 es consolidar entornos laborales seguros, con infraestructura adecuada y políticas de conciliación que permitan que más mujeres vean en el transporte una carrera de vida.
El talento no tiene género y el motor del desarrollo chileno hoy, más que nunca, es impulsado por manos femeninas. Al cerrar este 8 de marzo, no solo celebramos su presencia, sino que agradecemos su profesionalismo, el que ha mantenido a Chile en movimiento cuando más lo necesitábamos.