Logística y Distribución
Logística: Un activo clave y estratégico para el comercio exterior chileno
La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Claudia Sanhueza, destacó que con más del 90% de las exportaciones moviéndose por vía portuaria y un récord de US$107 mil millones en envíos, el debate debe apuntar a reforzar infraestructura, resiliencia y facilitación logística como pilares para sostener la competitividad y la inserción internacional de Chile.
En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación del comercio y mayores exigencias en materia de seguridad y sostenibilidad, la logística se ha consolidado como un factor estructural del comercio exterior chileno. La capacidad del país para asegurar cadenas de suministro confiables, resilientes y eficientes se ha vuelto determinante no solo para sostener los flujos de exportación e importación, sino también para fortalecer la competitividad, la credibilidad internacional y la inserción de Chile en un sistema económico global cada vez más complejo.
En este contexto, la relevancia de la logística en el desempeño del comercio exterior chileno fue uno de los ejes centrales planteados por la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Claudia Sanhueza, en el marco del primer congreso nacional de entidades vinculadas al sector organizado por el Ministerio de Transportes y su Plan de Desarrollo Logístico.
“Esto habla del momento actual del país. La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores, está encargada de dialogar con el resto del mundo sobre temas de comercio internacional que forman parte fundamental de la economía del país”, explicó la subsecretaria.
En esa línea, enfatizó que el comercio exterior representa dos tercios de nuestro Producto Interno Bruto, lo que dimensiona el peso estructural de esta actividad. “Este año tuvimos un récord histórico de exportaciones con más de 107 mil millones de dólares en un contexto bien desafiante. Más del 90% de nuestras exportaciones pasa por la logística portuaria, todo sale y entra por ahí, por lo tanto, forman parte fundamental de estos números y de este desarrollo económico en general”, sostuvo la autoridad.
Desde una perspectiva de política pública, sostuvo que el Gobierno ha puesto un énfasis especial en que “el Estado asuma un rol estratégico en el desarrollo económico y en este tema logística ese rol adquiere también una dimensión aún mayor no sólo por el impacto que tiene en la competitividad de nuestro país sino también en la productividad nacional”.
La subsecretaria advirtió que hoy la logística está directamente vinculada a temas de seguridad. “Estamos en un mundo que se está transformando en este ámbito, en un mundo que está mucho más fragmentado, cambiando hacia un sistema más multipolar y las capacidades de un país como Chile de ofrecer cadenas logísticas confiables, previsibles y resilientes es un activo estratégico en este contexto y en su inserción internacional”, señaló.
La autoridad explicó que esta mirada se refleja en la agenda externa del país y explicó que “la facilitación del comercio es un pilar tanto en el ámbito multilateral como en el ámbito bilateral. En la Organización Mundial del Comercio hay un acuerdo sobre facilitación del comercio que ha sido clave para avanzar con mayor transparencia, cientificación de procedimientos, cooperación entre agencias y uso de herramientas digitales que reducen costos y tiempos”.
La logística y la conectividad con el resto del mundo
Claudia Sanhueza agregó que la extensa red de acuerdos comerciales de Chile incorpora de manera creciente disciplinas como la “logística, comercio digital, cooperación aduanera y sostenibilidad. Esto le interesa a los países y a las grandes potencias, y la correcta implementación de estos compromisos no solo beneficia a las empresas, sino que también fortalece la credibilidad de Chile”.
La subsecretaria recalcó que la logística también cumple un rol de conexión ya que “por sí misma conecta, nos conecta con otros continentes, con otras economías, con otros países, con otras culturas”. Destacó además su valor en un escenario donde “las conexiones están complejas”.
“Los desafíos que enfrentamos son múltiples y profundos. Tenemos la crisis climática, los conflictos bélicos, la fragmentación del comercio internacional, el avance acelerado de la inteligencia artificial, todo eso está transformando el entorno, operan en las cadenas y afectan de una manera positiva tanto en materia logística como comercial. En mi caso, creo que esto se puede transformar en una oportunidad para un país como el Chile”, sostuvo la subsecretaria.
Sanhueza planteó que este escenario también abre oportunidades y que “el desarrollo tecnológico puede hacer mejorar sustantivamente nuestro sistema logístico, puede aumentar la eficiencia, puede fortalecer la traza lineal, avanzar en digitalización, apoyar más la descarbonización, son todos elementos que nos pueden ayudar y por lo tanto forman parte importante de la agenda de comercio internacional”.
También destacó la posición geográfica de Chile como un factor estratégico adicional. “Chile tiene una posición única y eso también en términos geopolíticos tiene una importancia especial. Nos conectamos con Asia, con el Pacífico, con América y con el resto del mundo, incluso a través del corredor bioceánico hacia el Atlántico”, indicó la subsecretaria Claudia Sanhueza.
Concluyó que “contar con infraestructura moderna y una logística resiliente no es solo una ventaja económica, sino que también es una condición habilitante para cumplir con nuestros compromisos internacionales y por lo tanto fortalecer nuestra posición en geopolítica, fortalecer nuestra política exterior y también proyectar al Chile como este actor confiable en un escenario global cada vez también más exigente”.
De cara a los próximos años, el desafío logístico se proyecta como una condición habilitante para que Chile mantenga y amplíe su inserción internacional. La articulación entre políticas públicas, inversión en infraestructura, modernización normativa y adopción tecnológica será clave para enfrentar un entorno global más fragmentado, reducir fricciones en el comercio exterior y asegurar que los flujos de exportación e importación sigan siendo un motor efectivo de crecimiento y desarrollo económico.