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Columna de Opinión

Récord exportador: desafío común para internacionalización de empresas chilenas

María Inés Albornoz, gerente comercial y de marketing de Solunion Chile.

María Inés Albornoz, gerente comercial y de marketing de Solunion Chile, analiza y proyecta los altos niveles de exportaciones registrado durante el 2025. Además se pregunta si las empresas están preparadas para sostener este crecimiento en un entorno incierto.

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El récord exportador que alcanzó Chile en 2025 es, sin duda, una buena noticia. Con envíos al exterior que superaron los US$107.000 millones y un crecimiento cercano al 8% respecto del año anterior, el país consolidó su posición como una de las economías más abiertas y dinámicas de Latinoamérica. Sin embargo, más allá del hito, este desempeño plantea una pregunta clave: ¿están las empresas preparadas para sostener este crecimiento en un entorno cada vez más incierto?

Uno de los elementos más relevantes del último año fue la expansión de la base exportadora. En total, 8.767 empresas chilenas realizaron envíos al exterior y casi 1.800 exportaron por primera vez. Este dato es especialmente significativo porque refleja un proceso de internacionalización más amplio, con una mayor participación de empresas micro, pequeñas y medianas. Chile no solo exporta más, sino que exporta con más actores, una tendencia que también comienza a observarse en otros países de la región.

Este fenómeno no es exclusivo de la economía chilena. De acuerdo con proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las exportaciones de bienes y servicios en Latinoamérica han mantenido una senda de crecimiento, incluso en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales, volatilidad financiera y una desaceleración de algunos mercados relevantes. Al mismo tiempo, distintos organismos multilaterales han advertido que este dinamismo convive con riesgos estructurales que impactan directamente en la operación y la liquidez de las empresas exportadoras.

Desde mi experiencia trabajando con compañías que operan en distintos mercados de la región, el récord chileno funciona como un adelanto de los desafíos que hoy enfrenta Latinoamérica en su proceso de internacionalización empresarial. A mayor número de exportadores, mayor uso del crédito comercial como herramienta para competir y, por ende, una mayor exposición al riesgo de impago. El desafío ya no es solo vender más, sino hacerlo de manera sostenible.

Este diagnóstico se refuerza si consideramos la alta dependencia regional de las exportaciones de commodities. Según la OCDE, en varias economías latinoamericanas los productos básicos continúan representando más del 60% de los envíos al exterior. Esta concentración expone a las empresas a una mayor volatilidad de precios y a ciclos de ingresos más abruptos, lo que tensiona la caja y vuelve más crítica la gestión financiera, especialmente cuando se opera con plazos de pago extendidos.

A ello se suma un escenario macroeconómico regional más exigente. El crecimiento moderado, la persistencia de la inflación en algunos países y el limitado espacio fiscal aumentan la vulnerabilidad frente a shocks externos. En la práctica, esto se traduce en cadenas de pago más frágiles y en mayores costos asociados a la cobranza y al financiamiento.

No es casual que, en este contexto, muchas empresas comiencen su proceso de internacionalización dentro de la propia región. Exportar a países vecinos suele ser el primer paso antes de llegar a mercados más lejanos. Sin embargo, operar en Latinoamérica implica enfrentar marcos regulatorios, realidades financieras y comportamientos de pago muy distintos entre sí. El crédito comercial se vuelve una herramienta clave para competir, pero también el principal foco de riesgo si no se gestiona adecuadamente.

El récord exportador chileno, por tanto, debe leerse como algo más que un logro coyuntural. Es una señal clara de que la región está avanzando hacia una mayor integración comercial, pero también de que ese crecimiento exige empresas más preparadas, con una gestión del riesgo más profesional y con una mirada estratégica sobre la liquidez.

En un escenario global marcado por la incertidumbre, el verdadero desafío para Chile no es solo seguir exportando más, sino asegurar que ese crecimiento sea resiliente, sostenible y capaz de sostenerse en el tiempo.