Columna de Opinión
El corredor que fabrica ciudades
El Corredor Bioceánico puede ser la mayor palanca de diversificación del norte en 30 años, si se diseña para convertir tránsito en industria local: servicios, empleo y carga de retorno.
Miremos comparables reales: Zaragoza transformó su posición interior en plataforma logística-industrial: PLAZA tiene 1.350 hectáreas, 600 empresas y unos 16.000 empleados. Duisburgo, el mayor puerto interior del mundo, mueve más de 100 millones de toneladas/año y cerca de 4 millones de contenedores (TEU), con aproximadamente 25.000 trenes/año. La lección es directa: el activo no es la carretera, es el sistema (suelo, intermodalidad, reglas, servicios).
Calama puede ser el “puerto seco” del desierto: terminal intermodal, postcosecha, manufactura ligera, servicios avanzados para minería y electromovilidad, conectado a puertos multipropósito. Con gobernanza única y plan de suelo, el corredor deja encadenamientos; sin eso, solo distribuye externalidades.