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Infraestructura portuaria reabre la disputa estratégica entre China y EE.UU.
La aprobación de un proyecto naval en Perú, en un entorno marcado por la inversión china en puertos clave, refleja cómo la logística y las infraestructuras críticas se consolidan como un nuevo eje de competencia geopolítica en la región.
La competencia estratégica entre Estados Unidos y China por influencia en América Latina comienza a expresarse con mayor nitidez en el ámbito portuario y de infraestructura logística. En este escenario, Washington dio un nuevo paso al aprobar una eventual venta militar a Perú destinada al diseño y construcción de instalaciones para la principal base naval del país, en un punto geográfico de alta sensibilidad logística y geopolítica.
La iniciativa, autorizada por el Departamento de Estado, contempla infraestructura asociada a la base naval ubicada en el Callao, a menos de 50 millas del puerto de Chancay, terminal desarrollado con capital chino y considerado una de las mayores inversiones logísticas en la región. El proyecto de Chancay, que demandó una inversión cercana a los US$1.300 millones, ha generado inquietud en Estados Unidos por su potencial uso estratégico más allá del ámbito comercial.
La venta propuesta por Washington está valorada en aproximadamente US$1.500 millones y aún debe ser revisada por el Congreso estadounidense, además de enfrentar un proceso de negociación que podría extenderse en el tiempo entre el gobierno peruano y los proveedores involucrados. Desde la Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa de EE.UU. se indicó que la operación busca fortalecer la seguridad de un socio regional clave y contribuir a la estabilidad política y económica de Sudamérica.
El proyecto contempla, además, la eventual presencia de personal estadounidense en territorio peruano. De concretarse el acuerdo, hasta 20 funcionarios del gobierno de EE.UU. o contratistas podrían permanecer en Perú por un período de hasta 10 años, con el objetivo de gestionar y supervisar la construcción de la nueva infraestructura naval.
La relocalización de la base en el Callao responde también a necesidades logísticas internas de Perú. La actual instalación naval se está trasladando para liberar espacio y permitir la expansión del principal puerto comercial del país, un nodo clave para el comercio exterior peruano y para las cadenas de suministro regionales del Pacífico sur.
El movimiento se produce en un contexto donde Perú mantiene una relación comercial profunda con China, su principal socio comercial, al tiempo que busca sostener vínculos de cooperación con Estados Unidos. Esta dualidad refleja un escenario cada vez más complejo para los países de la región, donde las decisiones en infraestructura portuaria y logística adquieren una dimensión estratégica que trasciende lo económico y se proyecta directamente sobre la seguridad y la inserción internacional.