Comercio Internacional
Gremio exportador frutícola impulsa desalación como eje ante crisis hídrica
El presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, advirtió la pérdida de 6.200 hectáreas en la zona central y llamó a acelerar soluciones de abastecimiento, con un modelo de economía de escala que integre minería, industria y agricultura.
La falta de agua dejó de ser una variable estacional para convertirse en un factor estructural que está reconfigurando la agricultura chilena. Bajo ese escenario, el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, planteó que la adopción acelerada de nuevas tecnologías de riego y abastecimiento es clave para sostener la producción y las exportaciones, destacando a la desalación como un eje estratégico de largo plazo para el país.
Las declaraciones fueron realizadas durante la charla “Sectores Económicos ante la Escasez Hídrica y la Desalinización, principales desafíos”, donde Marambio compartió análisis con Carlos Urenda, gerente general del Consejo Minero, y Patricio Herrada, gerente de estudios de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios A.G. (Andess). La actividad fue organizada por Aguas Pacífico y la Asociación de Periodistas de Economía y Finanzas (AIPEF).
En su intervención, el líder gremial advirtió que el aumento sostenido de temperaturas y la sequía están empujando el desplazamiento de zonas productivas históricas, especialmente en el centro del país. De acuerdo con datos del sector, la crisis ya se traduce en la pérdida de alrededor de 6.200 hectáreas en las regiones más afectadas, un volumen menor en comparación con las cerca de 350.000 hectáreas frutícolas del país, pero con impacto directo en empleo y actividad económica.
Marambio cuantificó ese efecto señalando que las 6.200 hectáreas perdidas representan 11.500 empleos y cerca de US$ 500 millones anuales en valor económico. En esa línea, sostuvo que cada hectárea de carozos o pomáceas que se incorpora al riego genera un impacto cercano a US$ 80.000 al año para el país, reforzando la urgencia de asegurar disponibilidad hídrica estable para cultivos intensivos y de alto valor.
En cuanto a la desalación, recordó que a nivel mundial solo el 2% del agua desalada se destina hoy a agricultura, aunque existen experiencias consolidadas en países como España, Grecia y Chipre. Para Chile, propuso avanzar hacia un esquema de economía de escala junto a otros sectores, donde la minería utilice entre 60% y 70% del agua desalada y el remanente pueda ser comercializado a industria y agricultura.
Según explicó, este modelo permitiría aliviar costos que en algunos frutales de alta inversión —como nectarines, duraznos y damascos— pueden llevar el agua a representar hasta el 40% del costo total por hectárea, además de requerir avances normativos en tipificación del recurso y su uso en fertirriego y aplicaciones fitosanitarias.