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Logística y Distribución

Radiografía a la logística nacional: la invisibilidad de su relevancia

16 de febrero, Día Internacional de la Logística.

Más que transporte de carga, la logística es el engranaje invisible que sostiene el bienestar de las personas y la competitividad de nuestras industrias estratégicas.

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¿Cuán a menudo somos conscientes del rol de la logística? Como consumidores, damos por sentado que los productos estarán en las góndolas, que las compras online llegarán a tiempo o que las exportaciones de fruta cruzarán el mundo sin contratiempos. Sin embargo, detrás de cada producto hay un conjunto de movimientos y procesos complejos que sostienen el funcionamiento de nuestras ciudades, y de la economía chilena. La logística, a menudo ignorada, es un sector clave para cada persona y para la sociedad en su conjunto: representa el 4% del PIB nacional, más que sectores como Agropecuario-silvícola y Pesca (3.2%) y que Electricidad, gas, agua y gestión de desechos (2.3%). Hoy sabemos que el crecimiento en 1 de la producción de la logística multiplica en 2,5 la producción de todos los rubros, lo que refleja la dependencia de todas las industrias de este sector.

Chile, un país importador y exportador por excelencia, ha logrado posicionarse como referente regional. Según la OCDE, en 2025 se consolidó como el cuarto país de América con mejor desempeño en facilitación de comercio, sólo detrás de Estados Unidos, Canadá y Costa Rica. Este reconocimiento no es casual: diez puertos estatales, el aeropuerto Arturo Merino Benítez y el Puerto Terrestre Los Andes participan en un Plan de Logística Colaborativa que busca coordinar actores públicos y privados para cerrar brechas y mejorar la eficiencia del comercio exterior.

Los datos muestran con claridad la magnitud del sector. Más de 250.000 trabajadores —el 4% de la fuerza laboral nacional— se desempeñan en logística, y dos tercios de ellos están vinculados al transporte carretero, reflejo de la alta dependencia del país en los camiones: el 92% de la carga se mueve por carretera y, de mantenerse la tendencia, podría llegar al 97% en 2055. Y en términos de desempeño, el 86% de las entregas internacionales se concretan en tiempo y forma, un indicador que habla de eficiencia pero también de los desafíos que aún persisten.

La tecnología ha comenzado a transformar este panorama. El 85% de las empresas ha digitalizado procesos en distribución urbana y el 78% ha logrado reducir costos gracias a estas herramientas. La digitalización permite optimizar rutas, mejorar la trazabilidad y responder con mayor rapidez a las demandas de consumidores y exportadores. En comercio exterior, el 65% de las empresas declara contar con sistemas de información integrados con otros actores de la cadena, lo que permite mayor coordinación y trazabilidad. A su vez, el Sistema Integrado de Comercio Exterior, SICEX, plataforma digital que centraliza y simplifica los trámites de exportación reduciendo tiempos y costos, alcanzó en 2025 el 20% del total de operaciones.

El capital humano es el músculo que sostiene esta maquinaria. La participación femenina, aunque creciente, sigue siendo baja: apenas un 18%. Pero el futuro se está formando en las aulas. Más de 7.000 estudiantes de enseñanza media técnico-profesional cursan la especialidad de Administración Logística, y en 2024 más de 12.000 jóvenes se matricularon en carreras asociadas al sector, un 11% más que el año anterior. Este interés académico revela que la logística comienza a ser percibida como un campo de oportunidades, aunque aún requiere políticas que fortalezcan la inclusión y la capacitación.

La sostenibilidad es otro eje clave. El transporte de mercancías y la logística aportan entre el 8 y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y en Chile el sector transporte en su conjunto representa el 27% de las emisiones nacionales. Aunque un 26% de las empresas logísticas ya mide su huella de carbono, la adopción de tecnologías limpias avanza lentamente: la participación de camiones eléctricos inscritos apenas alcanzó el 0,75% en 2025. La urgencia es evidente: sin un giro hacia la sostenibilidad, el crecimiento logístico puede chocar con los compromisos climáticos del país.

La innovación, finalmente, es el horizonte que puede redefinir la logística chilena. La digitalización de procesos, la integración de sistemas de información y el incipiente desarrollo de soluciones sostenibles son señales de un sector que busca modernizarse. Sin embargo, la innovación del sector enfrenta una barrera económica: desde 2020, solo cerca del 2% de los fondos anuales de CORFO destinados a proyectos se han adjudicado al transporte y la logística, muy por debajo de otros sectores que tienen menor impacto en la economía, lo que ha limitado la posibilidad de escalar soluciones tecnológicas capaces de impulsar la competitividad.

Para que la logística deje de ser invisible y se convierta en protagonista, necesita inversión, reconocimiento y una narrativa que la sitúe en el centro de la vida cotidiana y de la economía nacional. Porque cada producto que llega a nuestras manos es el resultado de un sistema complejo que, aunque poco conocido, define la competitividad y el bienestar de Chile. En este sentido, la logística debiese estar en el centro de la estrategia económica del país, no solo como soporte de las industrias, sino como motor que impulsa su desarrollo sostenible, inclusivo y tecnológico.