Almacenamiento y Bodegaje
Almacenaje vertical y nearshoring, claves en la nueva logística industrial
La presión sobre el suelo industrial, el avance del almacenaje vertical automatizado y el giro hacia cadenas de suministro más cortas están modificando la forma en que las empresas planifican sus centros logísticos, elevando la eficiencia espacial, reduciendo costos y abriendo nuevas oportunidades para mercados como Chile en el marco del nearshoring.
La presión sobre la infraestructura logística en zonas urbanas e industriales consolidadas está reconfigurando silenciosamente las decisiones de inversión en almacenamiento y distribución. La falta de suelo disponible, combinada con el aumento sostenido de la demanda, ha transformado al espacio en un insumo crítico dentro de la ecuación operativa.
Las proyecciones del mercado anticipan un escenario aún más restrictivo. De acuerdo con Prologis Research, la tasa de disponibilidad de bodegas caerá por debajo del 5% hacia 2026, consolidando un contexto en el que acceder a metros cuadrados adicionales deja de ser una variable flexible y pasa a convertirse en una restricción estructural con impacto directo en los costos logísticos.
Esta escasez no solo responde a la alta ocupación existente. La expansión tradicional mediante nuevos desarrollos enfrenta crecientes barreras administrativas y técnicas. Los plazos de obtención de permisos se han extendido, las redes eléctricas en polos industriales operan cerca de su capacidad máxima y los marcos regulatorios incorporan exigencias cada vez más complejas.
En la práctica, estos factores ralentizan o incluso bloquean proyectos de ampliación que, desde el punto de vista del negocio, requieren respuestas rápidas. Para muchas compañías, esperar la habilitación de nuevas instalaciones ya no es compatible con los tiempos del mercado. En este contexto, la optimización del espacio disponible emerge como una estrategia prioritaria.
"El almacenaje vertical es una estrategia clave para maximizar el uso eficiente del espacio en centros logísticos, especialmente en zonas urbanas con alta densidad y elevados costos de suelo. Las soluciones disponibles van desde métodos básicos hasta sistemas complejos, cada uno con diferentes niveles de densidad y accesibilidad", señaló Karol Suchan, director del Centro de Innovación en Transporte y Logística (CITYLOG) de la Universidad Diego Portales (UDP).
Para el académico de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad Católica de Valparaíso, Franco Basso, "el almacenaje vertical es relevante para la optimización del espacio en distintos centros de distribución y logístico, especialmente en aquellos que tienen alta rotación. La principal ventaja que tiene este tipo de sistema es que permite aprovechar al máximo todo el espacio disponible los cuales muchas veces no se utilizan desde un punto de vista vertical y esto es valioso sobre todo cuando tenemos una planta que es limitada".
Aprovechar la altura de las bodegas existentes se posiciona como una solución concreta frente a la imposibilidad de crecer en superficie, especialmente en entornos urbanos de alto valor inmobiliario. La automatización vertical se inserta directamente en esta lógica. El mercado de sistemas de almacenamiento y recuperación automatizados (AS/RS) refleja esta tendencia, con estimaciones que proyectan un crecimiento desde 9.500 millones de euros en 2025 hasta 14.250 millones de euros en 2030.
Las soluciones de almacenamiento vertical automático permiten incrementar la densidad operativa sin ampliar la huella física. Sistemas como los VLM o los miniload automatizados logran reducir hasta en un 80% el espacio ocupado frente a esquemas horizontales tradicionales, liberando superficie para otros procesos logísticos de mayor valor.
Esta ganancia de espacio tiene un efecto inmediato en la estructura de costos, especialmente en mercados donde el valor por metro cuadrado condiciona la rentabilidad de las operaciones. La posibilidad de cuantificar estos ahorros antes de ejecutar una inversión se ha vuelto clave para la toma de decisiones en entornos de alta presión financiera.
El impacto es aún más significativo en industrias con una alta complejidad de inventario. Sectores como el textil y el calzado manejan miles de referencias diferenciadas por talla, color y modelo, lo que exige precisión, velocidad y trazabilidad en cada movimiento. En estos casos, la automatización vertical reduce en torno a un 60% los tiempos de preparación de pedidos al eliminar desplazamientos innecesarios y concentrar los puntos de acceso. La estandarización del proceso también mejora la consistencia operativa y reduce el margen de error.
Nearshoring, una alternativa a la volatilidad de los mercados
En paralelo a esta transformación del almacenamiento, la configuración global de las cadenas de suministro está experimentando un ajuste profundo. El modelo basado en producir lejos para abastecer mercados distantes está siendo cuestionado por su exposición a disrupciones y su baja capacidad de respuesta.
El nearshoring, entendido como el acercamiento de la producción a los mercados de consumo, ha dejado de ser una hipótesis estratégica para convertirse en una respuesta operativa frente a la volatilidad acumulada de los últimos años. Más del 75% de las empresas europeas ha reportado retrasos significativos en sus flujos logísticos recientes.
Lejos de esperar una normalización de las rutas globales, muchas organizaciones han optado por rediseñar estructuralmente sus cadenas. La prioridad -según algunos estudios- es reducir dependencias, acortar distancias y mejorar la previsibilidad bajo el principio de producir en Europa para abastecer Europa.
Según Bain & Company, las empresas que han avanzado en esquemas de nearshoring reaccionan hasta un 45% más rápido a los cambios del mercado que aquellas con producción deslocalizada. Esta agilidad se traduce directamente en ventaja competitiva en sectores donde el time-to-market define la cuota de mercado.
Desde la perspectiva logística, los beneficios se reflejan en plazos de entrega más cortos, menores necesidades de stock de seguridad y una planificación más estable. Al mismo tiempo, la regionalización incrementa la complejidad de coordinación entre múltiples países y nodos productivos.
Este reordenamiento ya es visible en industrias específicas. El sector automotriz ha relocalizado componentes clave para vehículos eléctricos en países como República Checa y Eslovaquia, reduciendo la dependencia de proveedores asiáticos. En textil y calzado, marcas globales han trasladado parte de su producción desde Asia hacia Portugal, Bulgaria y Macedonia del Norte.
Chile, un nodo relevante para el nearshoring
El reordenamiento global de las cadenas productivas está impulsando nuevas rutas de inversión industrial y una mayor demanda por infraestructura logística moderna. El Waypoint Report 2025 de Cushman & Wakefield identifica un cambio estructural asociado al crecimiento del comercio electrónico, que aumentó 289% en la última década y se consolidó como el principal motor de demanda logística en América y en la región EMEA.
En este contexto, Chile comienza a posicionarse como un nodo relevante para operaciones logísticas y de valor agregado, capturando beneficios indirectos del proceso de relocalización productiva. La estabilidad institucional, la conectividad internacional y la disponibilidad de infraestructura moderna aparecen como factores clave en un escenario donde las empresas priorizan eficiencia operativa, resiliencia y continuidad del negocio.
A nivel regional, América Latina figura entre las zonas más favorecidas por esta tendencia. Según Cushman & Wakefield, el nearshoring responde a la reducción del riesgo logístico y geopolítico, a la búsqueda de eficiencias de costos —incluida energía y mano de obra— y al cumplimiento de estándares ESG. Aunque México, Costa Rica y Colombia concentran la mayor parte de la inversión manufacturera, Chile destaca por su matriz energética renovable, su red portuaria y su rol como plataforma logística del Cono Sur.
El informe proyecta oportunidades en sectores como agroindustria, farmacéutica, logística avanzada, tecnología y energías renovables, todos intensivos en bodegas clase A. Sin embargo, advierte sobre un mercado industrial tensionado, con una vacancia total de 3,84% en la Región Metropolitana y solo 0,40% en bodegas premium. Para consolidar su posicionamiento, Chile deberá enfrentar brechas en suelo industrial, permisos y conectividad multimodal, en un escenario donde el nearshoring actúa como catalizador estructural del desarrollo logístico.
En resumen, la convergencia entre escasez de suelo, automatización vertical, relocalización productiva y mayor demanda por infraestructura logística de alto estándar está redefiniendo las prioridades de inversión y planificación en el sector. La eficiencia espacial, la flexibilidad operativa y la conectividad pasan a ser variables críticas en un entorno donde los márgenes de maniobra son cada vez más acotados.
Para países como Chile, este escenario abre oportunidades concretas, pero también exige acelerar definiciones en materia de suelo industrial, permisos y articulación multimodal, si se busca consolidar un rol competitivo y sostenible dentro de las nuevas cadenas logísticas regionales y globales.