Anuncio

Columna de Opinión

Avanzar hacia una logística verde

Juan Pedro Sepúlveda, académico de la Universidad de Santiago.

Juan Pedro Sepúlveda, académico de la Universidad de Santiago y miembro del Comité Logística del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI),  analiza los desafíos que enfrenta Chile para avanzar hacia una logística baja en emisiones y advierte que la falta de infraestructura intermodal y energética podría frenar la transición hacia cadenas de suministro más sostenibles.

Publicado

Recientemente, diversos expertos han planteado la necesidad de que la cadena logística sea más “verde”, un factor clave para el comercio exterior que contempla procesos, infraestructuras y medios necesarios para movilizar productos desde su origen hasta su destino final. Este enfoque exige a los operadores disminuyan las emisiones para mitigar el avance del cambio climático.

En esta área, Chile está en una posición intermedia: tiene una base institucional, portuaria y vial relevante, pero todavía no cuenta con una infraestructura logística baja en emisiones desplegada a escala, la que en realidad fue diseñada, principalmente, para el modo carretero, el que absorbe más del 90% de las cargas del país.

Por un lado, la política pública ha avanzado en el diseño conceptual pues el Plan Nacional de Accesibilidad Ferroviaria a Puertos del Ministerio de Transportes y el Plan Nacional de Infraestructura Pública 2025-2055 de la cartera de Obras Públicas, por primera vez introdujeron la obligatoriedad de proyectar redes de carga eléctrica de alta potencia para el transporte pesado interurbano.

Sin embargo, la velocidad de ejecución física de estas iniciativas camina a un ritmo inferior al de las exigencias climáticas que el propio Chile suscribió en la COP30, donde se comprometió a mitigar la demanda energética del transporte en un 25% hacia 2035.

El riesgo latente es que, a falta de terminales intermodales públicos, centros de consolidación de carga urbana y subestaciones eléctricas capaces de soportar la demanda simultánea de camiones de alto tonelaje en las rutas troncales, el esfuerzo privado se vuelva económicamente inviable. No podemos exigir competitividad a una matriz baja en emisiones si un vehículo de carga eficiente termina perdiendo horas, por ejemplo, en los accesos al puerto de San Antonio o Valparaíso, en atochamientos.

Chile está preparado para implementar proyectos piloto exitosos, pero el salto hacia una logística verde más amplia sigue bloqueado por una red pública que no conversa con las demandas de la cadena de suministro moderna.

El tren de carga puede aportar a servicios de logística sostenible. Estos servicios funcionan bien cuando hay volumen, regularidad, distancia suficiente y buenos accesos a puertos y terminales, pero falta fortalecerse en la zona centro y sur del país.  El CPI ha planteado que es clave la integración modal: que carretera, ferrocarril, puertos y aeropuertos se complementen, que existan centros de intercambio modal y que la infraestructura se planifique para que cada modo actúe donde es más eficiente y sostenible.

El cuello de botella decisivo para llevar adelante un sistema bajo en emisiones es la capacidad de decisión. Chile puede adquirir vehículos eléctricos, desarrollar planes pilotos de hidrógeno o modernizar locomotoras, tal como lo han hecho empresas en los últimos años, pero si no se reserva suelo para patios, centros intermodales, accesos ferroviarios, zonas de respaldo portuario y conexiones eléctricas de alta potencia, el sistema no podrá implementarse de la forma que el país requiere.